El otro Disney

#NACIMOSSOÑADORES

A veces se me olvida que Disney es un apellido, una persona que probablemente empezó con un sueño y tuvo altas, bajas, dudas, críticas, fracasos, y por su puesto, gente que creyó en él.
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Hace una semanas llevé a mis hijos a Disneyworld. Los que han tenido la fortuna de visitar ese lugar, saben de lo que hablo. Es impresionante todo lo que el mundo de Disney implica. Es impresionante como todos los niños lo disfrutan, y más impresionante todavía como te bajan dinero sin darte cuenta. Desde que regresé no me he podido sacar de la cabeza la experiencia que vivimos. A veces se me olvida que Disney es un apellido, una persona que probablemente empezó con un sueño y tuvo altas, bajas, dudas, críticas, fracasos, y por su puesto, gente que creyó en él.

Es muy probable que todos sepamos un poco de la vida de Disney, pero ¿quiénes fueron los héroes que lo apoyaron desde el principio? Aquí les va esta historia:

Walt Disney. No hay persona en el planeta que no sepa quién es el mero mero de la animación que transformó el mundo del entretenimiento con herramientas muy adelantadas para su época. Un visionario incansable que tenía como característica principal el NO darse por vencido. No había problema en el mundo que no dominara con paciencia, no había decepción que no superara con optimismo. Un genio en toda la extensión de la palabra; divertido, humano, soñador.

Walt (así le digo, es de confianza…) nació en una familia humilde y con sólo un par de sueños en el bolsillo, se convirtió en el monstruo que ha dejado el legado que conocemos ahora. Desde niño, apuntó para ser diferente. Un dibujante sin experiencia que se tomó el lápiz demasiado en serio. Perseguía una profesión poco convincente para el resto del mundo, pero eso le importaba poco. Enfrentándose a un sinfín de experiencias como las de cualquier otro mortal, Walt inauguró una compañía que reflejaba los ideales de su corazón, y llevaba su apellido. A partir de ese momento, Disney despegó con turbulencia, pero como un proyectil que no tenía intención de detenerse.

Sin embargo, Walt no lo tenía todo. A pesar de ser una persona súper carismática, sus ideas de negocio eran totalmente fuera de lo ¨normal¨. No había una arena en común con la que Walt pudiera compararse. Era tan innovador, que se volvía incómodo. Cantidad de socios se interesaron por sus ideas frescas, pero no había encontrado a su hombre de confianza.

En aquel entonces, Walt, que ya empezaba a llamar la atención, se enfrentó con grandes problemas. Con un contrato en mano que le aseguraría un primer éxito en su carrera, entró en pánico. Temeroso de no saber qué hacer, fue al hospital de veteranos de guerra en donde se encontraba su hermano mayor, Roy, quien convalecía de una tremenda tuberculosis. Fue durante la noche que llegó como desesperado a despertar a su hermano, diciéndole que por fin había conseguido la oportunidad que lo llevaría a otro nivel, pero que por alguna razón, estaba paralizado. Walt no entendía de negocios, de contratos, de inversiones. ¿De qué le estaban hablando? Roy, por su lado, lo alentó a continuar con sus proyectos a pesar del miedo.

“¿Y por qué no vienes a trabajar conmigo, Roy? No puedo solo”.

A Roy le provocaba ternura. Al parecer no se había dado cuenta que Roy estaba sumamente enfermo, y que era probable que las cosas se agravaran con el paso de los días. Uno de sus pensamientos era de que muy probablemente moriría de tuberculosis ahí dentro. Fue entonces cuando Walt le propuso que si como quiera pensaba en morir, ¿por qué no morir trabajando para él? Al menos, sería un poco más divertido.

Y fue entonces cuando, al siguiente día, Roy le dijo al doctor que afortunadamente le habían dado los resultados de un estudio en donde se le veía completamente sano. Con esa mentira, y sin titubear, el otro Disney apostó todo lo que tenía a los planes de su hermano, hasta su propia vida.

Roy se dedicó a representar a su hermano a lo largo de su carrera. Era el encargado de negociar con los grandes empresarios que querían aunque sea un pedazo del famoso animador del momento. Era el silencioso compañero al que Walt todo le confiaba. Y aceptando el reto de ayudar a su hermano en esta increíble aventura, fue que se olvidó de su enfermedad.

No fue hasta meses después, que Roy se sentía más vivo que nunca. Pudo engañar a la mente con un ritmo de trabajo tan activo y diferente, que no tenía tiempo de lamentarse físicamente. Roy veía a Walt como el héroe que le salvó la vida. Walt veía en Roy como el héroe que salvó la suya.

Y así fue como los hermanos conquistaron el mundo. Al paso de los años, Walt Disney falleció primero que su hermano Roy, y éste tomó la batuta hasta que llegaron las siguientes generaciones.

Y de esta historia me queda la enseñanza de preguntarme todos los días si podemos ir por ahí tratando de salvar vidas cuando en realidad, son los demás los que nos salvan la vida a nosotros. Hay tantos sueños por cumplir, que juntos, seguramente lo haremos mejor:

“¿Y por qué no vienes a trabajar conmigo? No puedo solo.”

Si Disney lo necesitó, yo también.

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