¿Qué es el amor?

¿Qué es el amor?

Muchas veces me he preguntado: ¿qué es el amor? Y he llegado a la conclusión de que el amor es una decisión. Requiere sacrificio y compromiso. Pero para la mayoría de la gente el amor son fuegos artificiales. Es pasión, son las mariposas en el estómago cuando nos estamos enamorando, es la creatividad para crear las citas perfectas, el brillo en los ojos y el romanticismo incesante. ¿Y saben qué? Me di cuenta que realmente es decidirse por alguien.
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Puedes voltear a ver a alguien más, sentirte atraído por alguien más, pensar que hay personas más guapas o más divertidas, pero es esa decisión la que te mantiene con tu otra mitad. 

Porque los sentimientos cambian. No podemos estar felices todo el día ni tristes todo el tiempo. Entonces no vamos a estar derrochando miel cada momento que pasemos con nuestra pareja. Amar no es abandonar en los momentos difíciles, no es ser una pareja feliz por los siglos de los siglos, no es no tener problemas ni peleas. 

Amar es te escucho, te comprendo, te cargo, no te suelto. Como cuando una mamá perdona a pesar de los errores, de la desesperación. Pero últimamente nos soltamos fácilmente. Porque ya no sentimos, porque ya no queremos, porque “Mejor no. No eras lo que pensaba, deje de idealizarte y me di cuenta que eres un ser humano, que se equivoca como cualquiera y eso no me gustó. Entonces siempre no.” 

Entonces decides cambiar de pareja, porque la anterior no dio el ancho y “dejaste de sentir”. Y lo vuelves a intentar con alguien más, empieza el fuego y te enamoras. ¿Pero qué pasa cuando el fuego se va apagando poco a poco? Probablemente también quieras separarte porque ya no hay sonrisas todo el tiempo. Pero el que realmente decide amar se queda en la tormenta, porque sabe que llegará el arcoíris. 
¿Habrá crisis? Por supuesto. ¿Habrá malos ratos? Por supuesto. ¿Habrá resentimientos? Por supuesto. Pero con el simple hecho de sabernos amados por la persona que elegí como pareja, de sabernos respetados a pesar de las diferencias, vale la pena. 

Es admirable cuando vemos a un par de ancianos tomarse de las manos. Es increíble ser testigo de un beso de una pareja que lleva muchísimos años juntos. Porque sabemos que ellos han decidido quedarse a pesar de los momentos más difíciles de la vida. Han experimentado tanto juntos que al final de la vida no queda más que celebrar lo vivido, en pareja, enamorados.

¿Sabías que el amor es representado también por las estaciones? Primavera, verano, otoño o invierno. En primavera estamos como novios, en verano es el furor de la novedad, de las demostraciones de cariño, pero en el otoño comienzan a caerse las hojas, comienza la fragilidad, para llegar al frío del invierno. Hay que llegar preparados a esos inviernos. ¿Qué tanto trabajamos en esos buenos momentos como parejas para llegar a tener una buena reserva de calor cuando vengan las crisis?

No pretendas ser algo que no son. Disfrútense con sus diferencias, con sus locuras, con sus rutinas y sus actividades. Tú escogiste a la pareja que comparte contigo tus días, tus noches, tus sueños, tus ideas. Reencuentren esa chispa que los hizo enamorarse, y revivan ese momento una y otra vez. Dense tiempo de reír, de llorar, de hablar de los primeros besos que se dieron. Que el día a día no les consuma la novedad de verse a los ojos y de decirse que se aman. 

Respetemos la libertad del otro. Nosotros no somos dueños de nadie más que de nuestra propia felicidad. Si amas incondicionalmente sin esperar nada a cambio, todo lo que recibas te parecerá un regalo. Y esos regalos no necesariamente tienen que ser materiales, pueden ser unas palabras de aliento, un abrazo de medianoche, una caminata en silencio, una mirada de aprobación.

El amor es la fuerza que mueve al mundo, y lo contrario del amor, no es el odio, es el miedo. Porque el miedo paraliza a quien quiere amar. Porque el miedo hace que calles cuando tienes el poder de decirle tanto. Porque el miedo tumba las ilusiones de crearse un mundo juntos. Porque el miedo hace que nunca tomes el compromiso. 

Apuesta por el amor. Decídete. Hoy y para siempre. Nunca es tarde para enmendar un corazón herido, olvidado o aburrido. Nunca es tarde para sorprender con un “te amo” en medio de la rutina. Nunca es tarde para volver a enamorarnos de la persona que elegimos.

El amor es como cuidar una flor en tu jardín, tú decides si la riegas, si dejas que florezca, si le das lo necesario o la dejas marchitar.

Eso es amar. Amar es quedarse. Amar es crecer juntos. Amar es estar. Amar… amar es decidirlo.

 

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